Volvería a ser lo que soy: Una astronauta, no soy de tener los pies sobre la Tierra.

24.2.14

Un hombre que saluda todos los días a sus propios asesinos sale a caminar. Distraído, cava un agujero en la plaza y deja ahí caer su corazón. Recoge todas las hojas que se desprendieron del cuarto árbol camino a su casa y deja que el aliento que sale de su boca las devuelva a algún lugar que las este esperando. Cuando llega a su hogar, se mira al espejo y mientras se afeita, observa una mariposa que esta posada sobre el borde de la ventana. Se sienta mecánicamente en el inodoro, traga una a una veinte cápsulas de muerte y espera que su ser se marchite hasta desaparecer.
Y ese día, una mariposa sobrevivió al hombre.
Porque así de insignificante somos.

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