El mundo gira como lo hacemos nosotros, como transcurren nuestras vidas. Siempre en una misma dirección, como los relojes. Y, pareciese, que, en lo más pequeño y en lo más grande, se cumpliría lo que alguna vez bien dijeron: “Todo tiempo pasado fuero mejor”. Pero esa siempre va a ser la conclusión mientras idealizamos lo que vivimos como si lo hubiera hecho un tercero.
Lo que pasó ayer, ajeno a nuuestro presente, también es realidad, y en verdad, todo puede ser igual de malo o bueno, depente la perspectiva.
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