Volvería a ser lo que soy: Una astronauta, no soy de tener los pies sobre la Tierra.

15.9.13

No me interesa tanto besarte como mirarte a los ojos por mucho tiempo. No pasa por tus labios, pasa por tu mente, por esa luz que me regalas de a poquito
Pasa porque pedalearía hasta donde estas para regalarte un par de flores, aunque no este ahí dentro lo que somos, lo que podemos ser

Iría hasta allá para mirarte a los ojos.
Es irónico. Estoy pedaleando y mientras tanto pienso en vos y en que estarás pensando, en si te estas quemando la cabeza con situaciones sin resolver o si estas sentado en el cordón de tu casa sin saber que putas hacer. O capaz, si te conozco bien, puedo apostar que también estas pedaleando. Mientras tanto pensas en mí y en que estoy pensando. Y como cada vez que estamos en este gran circulo vicioso, no haces nada ni hago nada, más que seguir hundiéndonos en este hueco del que nada sale, porque pareciera que todo empieza a disolverse e irse más lejos. Es más, si ponemos todo en perspectiva y lo analizamos objetivamente, pareciera que ni a vos ni a mi nos importan demasiado las consecuencias espontaneas de las cosas, como si no pudiéramos dejar de ver más allá de lo que sentimos o no sentimos. Como si estuviéramos sobreprotegiendo algo que sugiere ser un hecho, algo que importa más que todo lo demás y por eso hay que guardarlo envuelto en frazadas en el armario de tu habitación. O es una situación que aparenta ser eso, y en realidad solamente es una ensalada de ideas brillantes que nacen de un impulso que tuve un domingo a la tarde.

1.9.13

Prejuicio

¿Sentido? ¿Qué se supone que tiene sentido? Lo que cobra una identidad frente a los demás, lo que te brinda una etiqueta con un nombre encima que se supone que dice mucho de vos. Lo que quizás no importa demasiado, pero aunque no marque demasiados granos de arena de tu reloj de arena no significa que no exista y que no ejerza peso sobre tu espalda, y en el fondo, al final de la cuestión, de tu espíritu.