Si tuviera el poder de elegir que ser en tu vida, elegiría ser el libro que lees cuando necesitas un consejo sincero. Me transformaría en el rayo de sol que, cuando todo parece gris, te hace sentir bien. Ocuparía ese lugar tan frío en la cama al que no queres acercarte. Subsistiría observándote refregarte lo ojos y te peinaría las cejas tan delicadamente que no te darías ni cuenta. Elegiría flotar alrededor tuyo sin invadirte ni influir en tus decisiones, como un hombre que va al teatro y se sienta en la última fila al fondo, en silencio.
Porque sos el ser humano más puro que conocí, y no es mi intención intoxicarte con sentimientos.
Quiero que seas tan inmaculado como tu esencia te permita ser.
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