La confianza es un nicho oscuro, lleno de objetos polvorientos. Coloco ahi tu objetividad, un poco de mi autoestima y dejo que amuebles el resto del lugar vos.
El polvo que está ahí, lo tomamos prestado de un baúl de fotos de cuando éramos más chicos, y por consiguiente, más inocentes. Aunque ya no es inmaculado, conserva un dejo de frescura.
La misma frescura de tus ojos y de la de las puntas de mis dedos acariciándote la espalda.
Llenaste la confianza de tantos papeles en blanco, que siento el deseo inaguantable de prenderla fuego. De que arda y masifique todos mis miedos en un mismo lugar.
Me excita imaginar tu objetividad volviéndose polvo sobre el gastado piso de piedra.
Y esperar a que algún ángel que no haya crecido lo vuelva a reciclar.
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