Sólo en una noche estrellada, con un vestido blanco y el maquillaje corrido, tendría sentido que gritara cuan tuya es mi alma y cuanto daño le has hecho. Pero no me quedan ganas ni de levantarme a abrir las cortinas, no me quedan ganas de erguir mi par de piernas para irte a buscar.
Quizás solamente sos un monstruo de tantos que andan en mi divergencia mental, de esos que me cree estratégicamente para sentirme más viva en los momentos en que pierdo el aliento. Quizás seas alguna pelusa escondida entre mis cajones, o en las mangas de mi camisa. Supongo que no lo sabré hasta que te pierda, y en el resentimiento y el recuerdo, todo tenga más sentido.
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